La mitología precolombina: ¿cuáles eran los dioses antiguos?

20 Ago 2016

dioses

En las escuelas se estudian con más atención a los dioses de las mitologías más conocidas: es decir, la griega, la romana y la egipcia. A pesar de todo, existe una riquísima mitología de los pueblos precolombinos, que quizás, sólo por ser colonizados fue relegada a un segundo plano.

Desde el surgimiento de cualquier civilización, siempre se ha construído un contexto religioso en el que se veneraban dioses y divinidades distintas, a través de oraciones y cantos sagrados. Todo esto, ya acaecía en la América del Sur mucho antes de la colonización de los pueblos europeos. Cuando los colonizadores llegaron al nuevo continente, impusieron su cultura cristiana, hasta que hoy en día la mayoría de los habitantes de latinoamérica se consideran católicos.

Sin embargo, algunas trazas antiguas siguen siendo vivas entre los descendientes de las poblaciones precolombinas que utilizan todo su repertorio de danzas, cantos y otros elementos folclóricos para que sus raíces no desaparezcan. Los dioses venerados de las distintas poblaciones precolombinas eran numerosos y a muchos pueden resultar extraños y totalmente desconocidos.

A medida que se conocen sus nombres y todo lo que representaban para la población, crece un sentimiento de curiosidad hacia estos pueblos que la mayoría de las veces desemboca en misterios sin resolver. Para entenderlo mejor hay que partir del contexto en el que vivían estas poblaciones.

Respecto a las poblaciones que habitaban la región andina, es cierto que la actividad agrícola constituía el sustento principal y por ello, entre las poblaciones, se difundió todo un conocimiento del entorno rural enriquecido de ritos, sacrificios y leyendas en honor de los dioses que contribuían a la abundacia de las cosechas y al cuidado del medio ambiente.

Pero, ¿Qué es la mitología precolombina? Cuando hablamos de mitología precolombina hacemos referencia a un conjunto de creencias existentes antes de la llegada al Nuevo Mundo de Colón. Generalmente, estos son términos eurocentristas que se utilizaban a partir del siglo XIX para describir cualquier aspecto de América anterior a la colonización por parte de los europeos. Los mitos precolombinos permitían conocer la verdad oculta, en ellos se creía dar una explicación a los misterios de la vida, del sexo, de los dioses o de los poderes extrasensoriales. En este artículo se detallan algunas de las características de la mitología precolombina.

Los tres inframundos en la cosmovisión andina

Según los antepasados de los Andes, todas las divinidades junto a los dioses menores vivían en el Hanan Pacha, el mundo de arriba al que se podía acceder atravesando un puente, representado por un cóndor, el ave más grande del mundo. Mientras que los seres humanos habitaban la región terrenal del Kay Pacha, que es el único mundo conocido, donde las personas nacen, crecen y se dedican al medio ambiente protegido por los dioses que deciden su destino; el símbolo de este mundo era el puma, uno de los felinos más grandes del continente americano.

El mundo de los muertos y de los que no habían nacido era el Uku Pacha, al que se podía acceder por medio de lugares misteriosos como cuevas, barrancos y fosas. La cosmovisión andina se estructuraba de esa manera por voluntad del dios supremo de los Incas, o sea, Wiracocha.

El dios de las poblaciones andinas, nació de las aguas y creó los tres mundos. Wiracocha era un dios errante y vivía junto a un pájaro que adivinaba los hechos pasados y futuros. Este ave era un caracara andino y tenía las alas de oro, según el mito era el mensajero de los dioses por tener unas plumas con la que se adornaban las coronas de los antiguos reyes incas.

Se cuenta que Wiracocha, el dios precolombino, creó a los hombres de las piedras, y una vez que le daba sus nombres, éstos tomaban vida propia e iban por el oscuro Kay Pacha, ya que la luz del Sol todavía no se había creado. Después de la creación de los hombres, el Dios que necesitaba ayuda creó sus dos colaboradores, Tocapu Wiracocha e Imaymana que fueron enviados en direcciones opuestas, uno hacia el Este y el otro hacia el Oeste, para engendrar todos los animales y las plantas conocidas, incluso la fuana y la vegetación de los mares, de donde nunca volvieron.

Los dioses precolombinos: El creador supremo Wiracocha y sus hijos

Entre los dioses mitológicos destaca Wiracocha tuvo dos hijos que para los Incas representaron dos de las mayores deidades precolombinas, Inti (el Sol) y Mama Quilla (la Luna). En la sociedad incaica, los sacerdotes constituían las figuras más cercanas al Dios supremo, y eran ellos los que aconsejaban e instruían los futuros monarcas incas. De hecho, sólo los miembros de la nobleza y los reyes junto a los sacerdotes podían ejecutar los rituales de veneración de sus dioses.

La diosa precolombina de la luna o Mama Quilla (ver artículo) se consideraba la madre de todas las estrellas del cielo y a pesar de ser la hermana del dios Inti, o sea, el Sol, era también su esposa. Los incas la representaban con un disco de plata para simbolizar su poder sobrehumano y generalmente eran las mujeres que la veneraban pidiéndole consejos y amparo.

Los festejos en honor de la diosa lunar se celebraban sobre todo en el Templo del Sol, en la ciudad de Cuzco, donde había una enorme estatua de Mama Quilla, que fue destruída por los colonizadores europeos, cuando en lugar del Templo del Sol decidieron levantar el Convento de Santo Domingo.

Tayta Inti era el nombre que en quechua designaba al Dios del Sol. Era el hermano de Mama Quilla y a la vez su esposo. En los objetos tallados por los Incas, se le reconoce por tener su rostro en el centro de un disco de oro del que se ramifican rayos, tal como se representaba a Mama Quilla a través de su disco de plata.

Al Dios Inti se enderezaban los rezos y los ritos religiosos para que hubiera los ciclos periódicos de lluvia y sol necesarios a las tareas agrícolas y al mantenimiento de la población. El Templo del Sol de Cuzco, mencionado anteriormente, fue erigido en su honor.

Otra diosa venerada era Pachamama, es decir la madre Tierra, que se ocupaba de proteger las especies que vivían sobre nuestro planeta, además de mantener su productividad y salvaguardar la fertilidad de las mujeres. Se realizaban considerables sacrificios en su honor con el fin de aplacar su hambre y evitar la difusión de enfermedades y periodos de malas cosechas.

Durante la colonización europea, el culto de Pachamama fue desfavorecido y los indígenas siguieron venerando su diosa de manera oculta, orientando las mismas plegarias a la nueva madre religiosa: María, madre de Jesús. Sin embargo, el culto de la antigua diosa todavía se celebra entre las comunidades andinas. El ritual del “challaco”, por ejemplo, prevee una serie de ofrendas a la diosa que incluye comida, bebida, hojas de coca y otras donaciones.

El dios Mallku Kunturi es el dueño de todas las montañas, pero no sólo andinas sino de todo el mundo. De él depende la transformación de la nieve en agua originando los ríos que a su vez bañan y fertilizan la tierra. El Dios, cuyo simbolo es un cóndor, domina otros espíritus llamados Apus, que influyen sobre la riqueza y la prosperidad del territorio y que habitan las montañas. En su honor se realizaban sacrificios humanos, sobre todo de niños, según el rito del Capacocha.

En cambio el dios Amaru aparece en las representaciones como una criatura alada, con el cuerpo de serpiente, la cola de pez y el rostro de llama. Estaba relacionado con la riqueza de las aguas de los ríos y de los arroyos que corren por el mundo. Se creía que sobre su piel estaban escritos todos los secretos de la vida.

Pachacámac es una especie de vecero del dios supremo Wiracocha. Hijo de Inti, dios del Sol, fue el que se apoderó de todo lo que alcanzaba su vista, cuando según la leyenda lanzó cuatro piedras en dirección de los puntos cardinales. Sin embargo, su hermano Manco Cápac fue más astuto que él, porque tras derrotarlo lo encerró en una cueva y le tomó el poder.

A pesar de todo, fueron construídos algunos templos en su honor, como el Coricancha en Cuzco, uno de los lugares sagrados más importantes de la cultura incaica, sobre cuyas ruinas los colonizadores construyeron el Convento de Santo Domingo.

Mama Cocha era la diosa de las aguas y la que protegía la actividad de la pesca. Su presencia se advertía en los lagos, los ríos y los arroyos e incluso en la lluvia que caía para fecundar la tierra. Ella es una de las cuatro madres de la naturaleza, junto a Pachamama (madre de la tierra); Mama Nina (madre del fuego); y Mama Waira (madre del viento).

Los Incas tenían incluso un Dios que representaba al arco iris y que identificaban con nombres distintos como Turu Manya, Yaya Carui o Kuychi. Era una deidad que anunciaba muerte, sufrimientos y calamidades.

En cambio, el Dios Kon era hijo del Dios Inti y de Mama Quilla. De él dependían los períodos de lluvias que regaban las tierras para el sustento de la población. Se decía que habitaba en las montañas y que exigía ofrendas de la gente en cambio de las lluvias. Cuando la población dejó de homenajearle, entonces el dios no hizo llover por largos períodos de tiempo formando inmensas zonas desérticas en la costa andina.

Pero las deidades estaban presentes incluso en los alimentos, como el maíz relacionado con Mama Sara. Se vestían las plantas de maíz como muñecas que eran pequeñas representaciones de la diosa. Además del maíz, un alimento que tenía cierta importancia para los incas era la hoja de coca a la que pronto se le asoció una madre, mama coca.

Este alimento ha tenido siempre algo de místico y religioso para las poblaciones andinas, ya que ayudaba a descansar y a reducir el apetito. A pesar de todo, por mucho tiempo la coca ha sido un producto elitario utilizada durante las celebraciones sagradas por los miembros de la nobleza.

Por último, la papa o patata es una planta que en el continente suramericano era adorada como un dios y representó una curiosidad alimentaria para los colonizadores europeos que la llevaron a Europa donde se convirtió en la base nutricional de las clases más bajas.